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Se suspende por Zonda

El Zonda hace mucho daño y provoca los peores escenarios. El ámbito de la cultura no es ajeno y el viento este fin de semana llegó para suspender varios espectáculos. Para algunos, lo mejor que les podía pasar.

Si hay algo que tiene el viento Zonda es que, como los temblores, no podemos saber cuánto daño hace hasta que no pasa.  Podemos hablar, contar como dicen que será cuando llegue, asustarnos de solo imaginar las ráfagas más violentas, pero lo cierto es que la prevención es sobre la hora. Y luego, después que pasa -como el temblor- vemos los daños que dejó en su paso.

Este fin de semana se suspendieron muchos espectáculos y actividades por el Zonda pero también muchos siguieron su curso y se realizaron. Y la gente fue y disfrutó.

Generalmente y como un sacudón de buena voluntad y protección hacia la comunidad, poco creíble, el Zonda le despierta al funcionario público la impronta de suspender toda actividad recreativa. Las que se realizan al aire libre podría entenderse, pero la rapidez con la que toman la decisión de suspender eventos en un espacio cerrado deja mucho que pensar.

Los espectáculos privados se hicieron según lo programado, pero los del ámbito público ya con solo tener el pronóstico que podría bajar el viento la máquina de parar todo empieza a funcionar. 

En este momento que escribo esta columna -23.51 de un domingo, ya tranquilo, en la ciudad de Mendoza- es cierto que estamos preocupados por los incendios en el pedemonte, a pocas cuadras se podría haber realizado el concierto de Felipe Staiti en el Teatro Independencia, el que fue suspendido al mediodía de un domingo que indicaba que el Zonda nos dejaba promediando la tarde.

¿Quién decide jugar con el tiempo de la gente? ¿Por qué suspenden algo que perfectamente se podría haber hecho?

Este fin de semana también se realizaban las presentaciones de los equipos que quieren hacer nuestra Fiesta Nacional de la Vendimia, una actividad muy importante para el sector cultural. El encuentro era en espacio cerrado durante el sábado y domingo, y en un horario en que el viento ni siquiera despertaba. Con la premura que tomaron la decisión de no hacer nada provocó que imaginara a un funcionario panzón como pocas ganas de trabajar a cargo de semejante decisión sin importar a cuanta gente afectaba y cuanta pérdida de tiempo conlleva suspender ese encuentro.

Presencié como las autoridades del Teatro Plaza presionaban a la producción de Jorge Rojas para suspender (sin fecha próxima para hacerlo) la función del sábado pasado ante una sala con entradas agotadas desde hace más de un mes. La función se hizo, la gente fue y hasta el Zonda esperó en la puerta para saludar.  

La fiesta con grupos de cumbia se hizo con absoluta normalidad. Hubo un estadio Arena Maipú repleto de gente. Los casamientos programados se hicieron, los cumpleaños de 60, también.

Entonces parece ser que el Zonda suspende el evento que no se quiere hacer. Como un empleado que, sin muchas ganas de trabajar, sabe que igual se le pagará y se toma un descanso; si total todo sigue igual.